Tu cuerpo te envia señales con las que puedes evitar un infarto, siempre que las reconozcas a tiempo.

Las épocas más frecuentes en las que se puede sufrir un infarto, son aquellas en las que tenemos mayor «estrés emocional». Si durante estas fechas de estrés añadido percibes un dolor agudo en el pecho es muy importante que acudas a urgencias.

Por el momento desde Euclinic queremos informaros de algunos signos y síntomas que pueden advertirnos de que se está produciendo un infarto.

Algunos síntomas podrían darse por patologías diversas, pero de tratarse de un posible infarto lo más seguro es que nos percatemos dado que se pueden recrear varios síntomas de manera simultánea.

Dolor de pecho

Se trata de uno de los síntomas más típicos. Comúnmente se describe como opresión o sensación de peso en la zona del esternón o en la zona izquierda del tórax. No onstante, el dolor puede desplazarse a otras localizaciones, como el brazo izquierdo, la mandíbula o la espalda. Este dolor puede ser continuo y persistente, o bien intermitente. Si este dolor empeora con el esfuerzo y mejora con el descanso, es un indicativo de sufrimiento cardíaco.

Por otro lado si el dolor se pudiese describir como «pinchazos», «quemazón» o «calambre», es probable que la patología causante del mismo sea de otra índole. Así mismo, si empeora o mejora con los movimientos o con la respiración, es poco probable que se trate de un infarto, pero no podría descartarse.

Como ya se ha explicado, no todos los dolores torácicos son un paso previo al infarto. Otras enfermedades pueden provocar dolores similares.  No obstante, lo mejor sería acudir a un especialista.

Sudoración profusa

Uno de los síntomas simúltaneos que se dan junto al dolor de pecho es el «sudor intenso y frío» sin motivo. Esta sudoración viene acompañada de malestar general y, en ocasiones, sensación de «muerte inminente».

Dificultad para respirar

Otro de los síntomas que se puede dar de manera simúltanea, es la dificultad para respirar debido a la sensación de peso u opresión en el pecho. Esta condición suele aumentar de forma paralela al dolor, pero también puede presentarse de forma súbita e inmediata.

Cabe mencionar que dificultad para respirar, por sí sola, sin dolor de pecho previo, no suele definir un infarto(aunque, de nuevo, no es imposible).

Tambien es importante a tener en cuenta que, un tromboembolismo pulmonar, donde uno o varios coágulos obstaculizan el flujo sanguíneo arterial de los pulmones, también suele producir una dificultad respiratoria súbita que viene acompañada de palpitaciones o taquicardia e, incluso, puede ocasionar un dolor que podría confundirse fácilmente con un infarto.

Náuseas y vómitos

Es uno de los síntomas que menos se manifiestan, las náuseas y los vómitos, los cuales suelen producirse tras sufrir dolor de pecho y/o sudoración intensa. Los vómitos por sí solos, sin dolor de pecho previo, no tienen porque sugerir un infarto.

Cuando la sensación de quemazón o molestia en el pecho son posteriores a los vómitos, es más probable que se haya producido una irritación del esófago a causa de los vómitos, y no que un dolor de pecho sugestivo de infarto haya provocado dichos vómitos, por lo que es importante definir qué síntoma se ha producido primero para catalogar correctamente la enfermedad delante de la cual nos encontramos.

Palpitaciones o pérdida de conocimiento

El síntoma menos específico, aunque posible, son las palpitaciones y la posible pérdida de conocimiento.

Sufrir palpitaciones, de forma aislada, puede tener múltiples causas. Las crisis de ansiedad son la causa más común, pero, si se produce un dolor de pecho y posteriormente se sufren palpitaciones, es importante descartar alguna posible arritmia cardíaca. Por sí solas, las arritmias pueden provocar molestias e incluso dolor de pecho similar a un infarto, pero no por ello significa que se está sufriendo un infarto.

Por otro lado, una pérdida de conocimiento repentina, y acompañada de un dolor de pecho previo, sí puede sugerir un sufrimiento o daño cardíaco. En estas ocasiones, aunque poco comunes, lo que sucede es que el mismo mal funcionamiento del corazón en un momento determinado impide la correcta circulación de la sangre hacia las arterias cerebrales, provocando una pérdida de conocimiento o síncope de forma repentina. Por otro lado, si se produce un mareo previo, una pérdida de conocimiento, y una recuperación de la misma sin mayores complicaciones, es posible que se trate de un desmayo común o lipotimia sin mayor importancia.

Por tanto, de nuevo, es importante reconocer cómo se ha producido la situación y qué síntomas la acompañan, dado que siempre es más común una pérdida de conocimiento por una disminución brusca de la tensión arterial que por un posible infarto cardíaco.

Desde Euclinic, queremos informaros y darso consejos acerca de vuestra salud. Pero recordad que ante el menos síntoma lo mejor es acudir a tu médico. Un saludo saludable.