En Euclinic nos preocupamos por tu salud. En este post os indicamos un proceso muy sencillo que puede ayudar a detectar a tiempo un cáncer que afecta a una de cada ocho mujeres a lo largo de su vida.

Según los datos de la Asociación Española contra el cáncer (AECC), en España se diganostican alrededor de 32.825 nuevos cánceres de mama al año. Aunque es una de las causas más mortíferas entre la población femenina, si se detecta a tiempo, las posibilidades de curación en su etapa inicial son casi del 100%.

1- Es muy importante realizar una autoexploración.

Kristi Funk, cirujana oncológica de mama; fue quien trató a Angelina Jolie cuando se sometió a una doble mastectomía para reducir las posibilidades de padecer este tipo de cáncer;  asegura que «para tener unos pechos sanos hay que palparlos en casa». En su nuevo libro Pechos: aprende a conocerlos, aporta pautas para el cuidado de los senos y la prevención del cáncer de mama, estos empiezan por el sencillo ejercicio de autoexploración.

Es muy simple, se trata de un procedimiento que se debe hacer una vez al mes. El momento ideal es la semana después de la regla, momento en el que los senos tienen menos bultos, no están tan sensibles y dan menos lugar a confusiones, o el primer día de cada mes para las mujeres que ya no menstrúan.

2- Delante del espejo y desnuda de cintura para arriba, observamos hasta el menor detalle de la forma, buscando posibles alteraciones en la piel, como por ejemplo engrosamientos, enrojecimiento, hoyuelos, retracción, portuberancias…

Kristi explica «los pezones tienen que apuntar en la misma dirección siempre, ya sea al frente, a la izquierda, a la derecha».

Continuando frente al espejo, colocamos las manos sobre las caderas y empujamos el cuerpo con ellas para contraer los músculos pectorales y seguimos en busca de señales extrañas. Después levantamos las manos por encima de la cabeza y seguimos en busca de dichas señales.

3-Tumbada en la cama o de pie en la ducha, en una postura lo más cómoda posible, debemos pasar los dedos por encima de los pechos siguiendo estos movimientos; «1) de arriba a abajo, 2) de izquierda a derecha, 3) de forma concéntrica y 4) de manera radial. Con el tiempo (tras hacer esta exploración durante meses) tus dedos memorizarán la estructura de tus senos, y ante una posible alteración lo notarás.

4-Estirando el brazo izquierdo por encima de la cabeza, buscando de esta manera que la piel quede lo más tersa posible, palpamos el pecho con la yema de los tres dedos centrales de la mano derecha. El movimiento comenzaría en la axila, deslizando a continuación los dedos por la parte superior externa del pecho y trazando pequeños círculos a su alrededor, hasta palparlo entero. Este proceso se realiza tres veces, de menor a mayor presión. Una vez que terminemos con un pecho realizamos el mismo proceso con el otro.

5- El último paso consiste en apretar con suavidad el pezón izquierdo unos segundos para notar si hay algún cambio. Este mismo proceso lo hacemos tambien con el derecho. Funk explica «es probable que salga una pequeña cantidad de líquido que siempre está presente en los conductos mamarios». Es normal que esto ocurra al presionarlos o estimularlos, pero «nunca debería suceder por sí solo». En caso de que el líquido sea acuoso o sanguinolento deberemos de acudir al médico.