La única reflexión que debemos tener en cuenta es que por cada donante de médula, salvamos una vida. El problema radica en los miedos provocados por leyendas urbanas y mitos que alejan a muchas personas altruistas.

Encontrar un donante de células madre compatible es muy difícil, porque la genética tiene la cualidad de hacernos únicos. Sin embargo, en alguna parte del mundo tenemos un alma gemela biológica y, cuantas más personas haya registradas, más posible es encontrarla. Por eso es muy importante animar a todo el mundo a donar. Pero esta acción se vuelve difícil cuando nos vemos paralizados por los miedos falsamente infundados debido a esos rumores y mitos que circulan en nuestro entorno. A continuación desmentimos siete de ellos:

1- «Al inscribirme ya soy donante. Es decir, si me llaman para donar, ya no puedo decir que no». Primero debes registrarte para ser donante: te informas bien y te extraen una muestra de sangre para analizar tu perfil genético HLA. Estos datos y tus datos personales se incluyen en el Registro Español de Donantes de Médula Ósea. Con esto has adquirido el compromiso de estar disponible para cualquier persona que te necesite y resulte compatible contigo. Si esto ocurre, puedes decir que no, porque una donación es algo voluntario. No obstante, conviene saber que si te han llamado es porque alguien te necesita y puede que seas su única esperanza de vida.

2- Te pinchan en la columna. A menudo las personas que no están directamente relacionadas con el ámbito sanitario tienden a confundir médula ósea con espinal. La segunda es la que recorre la columna, mientras que la primera, de la que depende la donación, es una sustancia esponjosa que se encuentra en los huesos planos y largos del cuerpo y contiene células madre. En definitiva; no hay posibilidad alguna de quedarse parapléjico si se dona médula.

3- «Puedo elegir a la persona a la que dono médula». Con la irrupción de las redes sociales es frecuente recibir mensajes de ayuda de familias que piden, por ejemplo, una donación masiva de médula para encontrar una muestra coincidente, pero, que quede claro, no se puede elegir a quién donar y a quién no. Es un acto altruista y anónimo, recordemos esto último.

4- «Una vez inscrito, tendré que donar en un plazo breve de tiempo». Una vez que el donante forma parte del banco de datos, se le puede llamar en cualquier momento: hayan pasado tres días, cuatro meses o quince años, pues depende de cuándo aparezca alguien con quien se es compatible.

5- La donación de médula ósea es un procedimiento quirúrgico. En torno al 90% de las donaciones se hacen por un proceso de aféresis, similar al de donación de sangre, solo que dura unas 3-4 horas. Sólo un 10% de los casos requieren una punción ósea en la cadera para extraer las células madre. Se realiza en un quirófano y bajo anestesia.

6- Solo se puede donar una vez, porque hacerlo supone un riesgo para la salud. A día de hoy, es cierto que existe un número máximo de donaciones altruistas y es de tres; aunque lo habitual, en caso de encontrar un paciente compatible, es que el donante se quede de reserva para esa persona. Eso sí, si es un familiar el que necesita la médula y el donante ya hubiese ejercido tres veces esta función, podría hacerlo tantas veces como fuera necesario, pues este tejido se regenera al 100%.

7- Es normal padecer más enfermedades después de ser donante: te quedas débil. Como se comenta en el punto anterior, la médula ósea se regenera al 100%, por lo que no existe la posibilidad de que el donante sufra una escasez de médula que le haga ponerse enfermo con frecuencia.

Esperamos que publicaciones como esta hagan que las personas pierdan el miedo a las donaciones que salvan vidas. Es muy importante contar con toda la ayuda posible para que así vivamos en un mundo donde el miedo no evite salvar a una persona.

 


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